Tener RC no es tener RC. Te contamos qué excluyen las pólizas habituales y cómo comprobar si tu actividad está realmente cubierta.
La Responsabilidad Civil del autónomo es una de las pólizas peor compradas del mercado. Y no porque no se compre, sino porque se compra sin entender qué cubre y, sobre todo, qué no.
RC no es RC
Existen tres capas que conviene separar:
- RC general: daños a terceros por tu actividad cotidiana.
- RC profesional: errores en el servicio que prestas.
- RC de explotación: daños derivados del local y la operación.
Muchos autónomos tienen solo la primera y creen que cubre las otras dos. No cubre.
Lo que más duele: la subsunción
Un detalle técnico fundamental: la RC profesional, con frecuencia, queda subsuncionada (absorbida) por la de explotación. Es decir, que si el siniestro se origina en tu local o en tu proceso, la profesional puede no aplicar.
Antes de firmar
- Comprueba si tu actividad profesional concreta está nominalmente descrita.
- Revisa el límite por siniestro y el agregado anual.
- Confirma que cubre trabajos realizados y reclamados después de la baja.
El error más caro no es no tener RC: es creer que la tienes cuando no cubre.
Pedir la póliza entera, no solo el cuadro, suele resolver la mayoría de dudas.
